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Cincuenta años de la economía del Cesar: De la agroindustria del algodón a la extracción del Carbón

Jaime Alfredo
Bonet-Moron
María Modesta
Aguilera-Díaz
Miércoles, 1 Agosto 2018

Luego de 50 años de existencia como departamento, el Cesar tiene una historia económica marcada por tres periodos, en los que pasó de ser una región primordialmente agropecuaria a una zona de marcada influencia minera.

El estudio ‘Cincuenta años de la economía del Cesar: de la agroindustria del algodón a la extracción del carbón’, analiza la economía de este departamento y señala que, en sus primeros 12 años, en el Cesar se dio una bonanza económica generada por el cultivo del algodón que generó alto crecimiento y permitió alcanzar uno de los mayores ingresos per cápita del país.

La segunda etapa corresponde a dos décadas de estancamiento debido a que llegó la crisis algodonera y afectó otras actividades como la ganadería. Además fue un periodo de inseguridad en el campo por las acciones de grupos al margen de la ley.

La tercera etapa, durante los últimos 17 años, ha representado el surgimiento de la minería del carbón como la actividad que genera el mayor porcentaje de su producto interno bruto y provee regalías que han incrementado las arcas de los presupuestos municipales y departamental.

Sin embargo, el auge observado en los primeros años con la agroindustria algodonera contrasta con lo generado recientemente con la minería del carbón. Mientras el algodón era intensivo en mano de obra y generaba eslabonamientos con otras actividades económicas, el carbón es intensivo en capital y funciona como una economía de enclave.

Como consecuencia, el bienestar de los primeros años no es similar al del último periodo, a pesar de que la explotación carbonífera les ha entregado grandes regalías a los presupuestos públicos. Algunos estudios, como el de Sánchez, Mejía y Herrera (2005) y el de Restrepo y Torres (2008), encontraron que la falta de transparencia, la mala asignación de recursos y el mal diseño de proyectos públicos pueden estar convirtiéndose en un freno al adecuado aprovechamiento de la bonanza minera reciente.

Lecciones y retos

La presente investigación analiza la estructura económica del Cesar y presenta algunos de las posibles causas de los cambios en las tendencias observados. Asimismo, proyecta una serie de retos tanto del sector público como del privado, para minimizar los riesgos una vez pase el auge del carbón.

¿Por qué llegó la crisis algodonera? La razón es que la atomización gremial, en el momento más difícil de la producción, les quitó fuerza a los productores cuando más la necesitaban. La poca innovación en el sistema de producción que no trajo nuevas tecnologías y variedades del cultivo condujeron a incrementos insostenibles en los costos.

Además, la caída de los precios internacionales del algodón y la revaluación del peso por la bonanza cafetera dejaron en claro la poca incidencia que tenía el sector y el Departamento en la definición de unas políticas que permitieran enfrentar estos momentos y la escasa preparación de los productores para cultivar bajo condiciones adversas.

De igual manera, el deterioro en las condiciones de orden público como consecuencia del escalonamiento del conflicto armado y el desarrollo de cultivos ilícitos, complicaron la situación del sector agropecuario del Cesar.

El último periodo de bonanza minera también entrega lecciones a la economía del Departamento. En la medida en que el carbón ha sido gran generador de ingresos para los presupuestos del gobierno departamental y los municipales, los desafíos para la administración pública se han multiplicado.

¿Cómo lograr que la actual dependencia del carbón no se convierta en un problema en el largo plazo? Este artículo sobre historia económica advierte que, debido a la alta volatilidad que caracteriza a este sector, “es importante realizar seguimientos al precio internacional del carbón y a la tasa de cambio real, con el fin de entender mejor las dinámicas y suavizar posibles choques que estos puedan traer a la economía”.

Además, las autoridades departamentales deben ser conscientes de que con el cambio climático el mundo está reduciendo el dióxido de carbono y se está priorizando la generación de energía con combustibles que emiten menos carbono como el gas natural y las energías eólica y solar.  “Esto podría llevar a que el principal producto del Departamento termine sin demanda en el mediano plazo. Frente a este futuro incierto,  la buena calidad del gasto público local es fundamental para garantizar la sostenibilidad de la economía”.

De igual manera, los municipios donde operan las empresas mineras deben invertir adecuadamente las regalías y compensaciones; evaluar los potenciales de restauración de la biodiversidad, construir nuevos paisajes con el cierre minero, realizar un plan de transición con antelación, definir con la población local procesos productivos sustitutivos como la agroindustria  y capacitar a la comunidad para los nuevos roles.

Asimismo, durante el actual periodo de posconflicto, se debe mejorar la calidad de vida rural, hacer inversiones sociales en bienes públicos y en alianza con las mineras, el gobierno nacional, los municipios y las comunidades. Lograr esta transición será el reto de las próximas administraciones locales.

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