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Desempleo y calidad de vida laboral en las áreas metropolitanas de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta

Luis Armando
Galvis-Aponte
Gabriel Orlando
Rodríguez-Puello
Sara
Ovallos-Bencardino
Martes, 9 Abril 2019

Enfoque

Este trabajo indaga por los factores que han contribuido a la reducción de las tasas de desempleo en tres de las principales ciudades del Caribe: Barranquilla, Cartagena y Santa Marta. Utilizando información de los ocupados en las áreas metropolitanas cubiertas por la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane, el trabajo analiza los indicadores de oferta y demanda laboral de estas ciudades.

Para hacer una radiografía más detallada del mercado laboral se construyen indicadores de las condiciones laborales en que se desempeñan los ocupados de dichas ciudades caribeñas. Esas características se estudian a través de los índices de informalidad y se comparan tres de sus definiciones: la que clasifica a los ocupados como informales cuando no hacen aportes a pensión; aquella basada en la condición de trabajador por cuenta propia y, finalmente, la que utiliza el Dane.

Para evaluar la calidad de vida laboral, se construye un índice compuesto, el Índice Multidimensional de Calidad del Empleo (IMCE), que se ha utilizado en la literatura previamente en otros contextos (Galvis-Aponte y Pérez-Valbuena, 2017). Para la construcción del IMCE utilizamos varias dimensiones, como: condiciones laborales, seguridad social, estabilidad laboral, ingresos, subempleo y percepción sobre el empleo.

Contribución

Según los resultados del Índice de Pobreza Multidimensional, la informalidad es el factor que tiene el mayor peso en la determinación de la pobreza en los hogares del país. Específicamente, el Dane (2018) muestra que en el año 2017 el 72,7% de los hogares presentaban privación de un trabajo formal. Por esta razón, analizar la informalidad, así como profundizar en la calidad del empleo, reviste una importancia notable para los hacedores de política.

El aporte de este trabajo es que se hace una revisión comparativa de los principales indicadores del mercado laboral de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta. La motivación del estudio surge del hecho de que estas ciudades han tenido un comportamiento atípico en las tasas de desempleo, situándose por debajo del promedio de las tasas de las principales áreas metropolitanas del país en los últimos años.

Por ejemplo, en 2018 la tasa de desempleo promedio de las 23 áreas metropolitanas era cercana al 11%, mientras que las ciudades caribeñas no pasaban del 8,5%.  Ello puede ser sugerente de unas condiciones favorables en el mercado laboral de estas últimas capitales. Sin embargo, la comparación con otras ciudades revela que esa reducción en el desempleo está explicada en gran parte por un mayor flujo de la mano de obra cesante hacia las actividades informales.

Muchos de los análisis enfocados en el estudio de las condiciones de los trabajadores en el mercado laboral se centran en el subempleo y la informalidad (una revisión de estos se puede ver en Uribe, Ortiz y García, 2008).

En este trabajo evidenciamos que no solo estas condiciones son suficientes para realizar un análisis de la calidad de vida laboral. De hecho, puede existir una proporción amplia de ocupados para las cuales haya una remuneración alta, con los aportes a la seguridad social, que corresponderían a un trabajo formal. Sin embargo, pueden ser ocupaciones que exijan horarios más allá de la jornada legal y que no permitan una compatibilidad entre el trabajo y la familia, lo cual influiría para que el puntaje del índice de calidad del empleo fuese bajo.

La más baja calidad del empleo la tienen los trabajadores por cuenta propia, seguidos por los empleados domésticos. La mayor calidad del empleo se observa en los trabajadores del gobierno.

Resultados

En las tres ciudades de la Región Caribe analizadas se observa un aumento del número de ocupados en el periodo de estudio, traduciéndose en una continua disminución de la tasa de desempleo. Sin embargo, siguen siendo ciudades con alta informalidad a nivel nacional.

Si bien la informalidad aporta al análisis de la calidad de vida laboral, hay otros aspectos relevantes que no tiene en cuenta. Por ello, este análisis se complementa con el IMCE. Empleando este índice encontramos que las 23 principales áreas metropolitanas tienen en promedio un IMCE de 25,8, lo cual quiere decir que en comparación con el trabajo ‘perfecto' que tendría 100 puntos, según las condiciones que especificó este estudio, la calidad del trabajo de estas ciudades solo llega a una cuarta parte del camino. Además, las capitales caribeñas están incluso por debajo de esos niveles.

Según el tipo de ocupación, la más baja calidad del empleo la tienen los trabajadores por cuenta propia, seguidos por los empleados domésticos. Por su parte, la mayor calidad del empleo se observa en los trabajadores del gobierno. Así mismo, se pueden resumir otros hallazgos de la siguiente manera: 1) los trabajadores dependientes o asalariados presentan tres veces una mejor calidad de empleo los independientes; 2) no se encuentran brechas muy pronunciadas en cuanto a género; 3) los que se demoran más tiempo en conseguir un trabajo terminaron ocupados en labores informales; 4) las empresas que cuentan con un mayor número de empleados ofrecen una mejor calidad de vida laboral y, finalmente, 5) Mientras más alto sea el nivel educativo alcanzado, es más frecuente encontrarse con empleos de mejor calidad. Sobre esta última variable se resalta que el hecho de contar con al menos educación técnica, está asociado a una reducción amplia en la informalidad, en relación con la que enfrentan quienes solo alcanzan la educación secundaria.

Por otro lado, los puntajes del IMCE entre quienes tienen nivel educativo técnico, universitario y posgrado no difieren sustancialmente, como sí difieren estos con respecto a los obtenidos por los bachilleres. Esto tiene implicaciones en términos del papel que cumple la educación en la mejora de las condiciones de vida laboral de los ocupados y de la reducción en la informalidad laboral.

Autores

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