En diversas regiones del mundo, se han promovido reorganizaciones territoriales mediante la división y creación de unidades administrativas, como mecanismos para mejorar el desarrollo local y la representación política. Este trabajo evalúa las consecuencias a largo plazo de las separaciones regionales en Colombia, comparando los municipios que permanecieron en sus regiones originales con aquellos que se integraron a las nuevas. A partir de datos históricos sobre divisiones regionales en el siglo XX, implementamos un diseño de regresión discontinua geográfica, utilizando la distancia de cada municipio al límite de separación como variable continua. Esto nos permite estimar el impacto de la separación administrativa sobre los indicadores actuales de desarrollo (pobreza multidimensional y necesidades básicas insatisfechas), bajo el supuesto de que los municipios cercanos a la frontera eran similares ex ante. Los resultados muestran que no hay efectos significativos a largo plazo de la separación sobre el desarrollo de los municipios
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Enfoque
Este estudio examina una pregunta clave para la política territorial en Colombia: ¿tiene sentido dividir el país en más departamentos como estrategia para reducir la pobreza y mejorar el desarrollo económico local? A lo largo de la historia colombiana, se han creado nuevos departamentos con el argumento de que una mayor autonomía permitiría atender mejor las necesidades de regiones marginadas. Para evaluar si esta idea tiene sustento, este documento compara municipios que fueron integrados a nuevos departamentos con aquellos que permanecieron en sus entidades originales. Partiendo de la revisión histórica de las divisiones territoriales en el país desde 1886, se utiliza una metodología econométrica conocida como regresión discontinua geográfica, que permite estimar el impacto de la división territorial sobre indicadores actuales de pobreza, como el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) con base en datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018.
Contribución
La investigación ofrece una mirada rigurosa y novedosa sobre un tema que sigue siendo relevante en el debate público colombiano: la creación de nuevos departamentos como solución a problemas estructurales. A diferencia de estudios anteriores que se enfocan en casos puntuales o en los efectos inmediatos de la descentralización, este trabajo se centra en los impactos de largo plazo de las divisiones territoriales. Además, se conecta con una literatura internacional que discute el tamaño óptimo de los países, la eficiencia de la descentralización y la persistencia histórica de las desigualdades regionales. Al incorporar evidencia histórica y aplicar una metodología robusta, el estudio permite entender si las reorganizaciones administrativas realmente han contribuido al desarrollo económico o si, por el contrario, sus efectos han sido neutros. Esta contribución es especialmente valiosa en un contexto donde siguen surgiendo propuestas para crear nuevos departamentos, como los casos recientes de “Surcaribe” y “Litoral Pacífico”
Los municipios que pasaron a formar parte de nuevos departamentos no presentan diferencias sustanciales en sus indicadores de pobreza respecto a aquellos que permanecieron en sus departamentos originales. Esto sugiere que la creación de nuevas entidades territoriales, por sí sola, no garantiza mejoras en el desarrollo económico local.
Resultados
Los resultados del estudio muestran que no se encuentran efectos significativos de largo plazo de la división territorial sobre los niveles de pobreza municipal. Es decir, los municipios que pasaron a formar parte de nuevos departamentos no presentan diferencias sustanciales en sus indicadores de pobreza respecto a aquellos que permanecieron en sus departamentos originales. Esto sugiere que la creación de nuevas entidades territoriales, por sí sola, no garantiza mejoras en el desarrollo económico local. La evidencia apunta a que otros factores, como la capacidad institucional, la inversión pública efectiva y la cohesión social, pueden ser más determinantes para el progreso de las regiones. En este sentido, el estudio invita a reflexionar sobre la necesidad de complementar cualquier reforma territorial con políticas que fortalezcan la gestión pública y reduzcan las desigualdades estructurales.