Caracterización de la oferta y demanda de trabajo en la Región Caribe

Número: 
318
Publicado: 
Authors:
Alexander Villegas Mendoza,
Oriana Álvarez Vos,
Clasificación JEL: 
E24, E26, J21, J23, J24
Palabras clave: 
Mercado laboral (11462), competencias (23733), Empleo (11756), Región Caribe (13567), Colombia (11178)

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Gerson Javier Pérez-Valbuena, Ligia Alba Melo-Becerra, Jhorland Ayala-García, Clark Granger-Castaño, Jaime Alfredo Bonet-Moron, Norberto Rodríguez-Niño, Diana Ricciulli-Marin, Paula Andrea Barrios Bueno, Juan Pablo Jiménez, Ignacio Ruelas Ávila, Leonardo Letelier S.

Enfoque

Los principales indicadores de los mercados de trabajo locales en Colombia, como lo son la tasa de desempleo y la tasa de informalidad, muestran patrones diferenciados por regiones. En especial, en las ciudades capitales del Caribe colombiano coexisten una alta informalidad laboral y tasas de desempleo relativamente bajas en comparación con el resto de las capitales del país. Para comprender la heterogeneidad del mercado laboral de las principales ciudades del país, esta investigación parte de dos hipótesis. En primer lugar, hay diferencias importantes entre ciudades y regiones en las tasas de creación de vacantes formales que hacen que en algunas zonas del país haya mercados laborales menos dinámicos. Segundo, hay fallas en la cualificación de la fuerza de trabajo en términos de calidad y pertinencia de la educación, que hace que la oferta de trabajo no pueda responder a las vacantes existentes. 

Contribución

Este estudio tiene como objetivo documentar las heterogeneidades del mercado laboral en las principales ciudades de la región Caribe en comparación con las demás ciudades capitales del país. Para este propósito, se analizan de manera comparada los principales indicadores del mercado laboral, las vacantes formales disponibles en distintos sectores económicos y las habilidades, conocimientos y destrezas de la fuerza laboral. También se estima la curva de Beveridge en las capitales del Caribe colombiano para tener una primera aproximación al desajuste que existe en el emparejamiento entre la demanda y la oferta en los mercados de trabajo locales. 

Si bien la informalidad laboral no es deseable, dado que implica que los trabajadores cuentan con menor seguridad social, este tipo de arreglos laborales funcionan como una red de protección ante el desempleo sobre todo para las personas con menor escolaridad. 

Resultados

Los resultados indican que, si bien la región Caribe tiene tasas de ocupación similares a las de otras ciudades capitales de tamaño intermedio, también tiene mayores tasas de informalidad laboral y de personas por fuera de la fuerza laboral (principalmente mujeres). Si bien la informalidad laboral no es deseable, dado que implica que los trabajadores cuentan con menor seguridad social, este tipo de arreglos laborales funcionan como una red de protección ante el desempleo sobre todo para las personas con menor escolaridad, quienes tienen mayores tiempos de búsqueda en el mercado laboral formal y menor disponibilidad de vacantes que pudieran ocupar. 

Otro fenómeno llamativo surge de la cualificación de la oferta laboral en el Caribe, dado que en la región los trabajadores formales tienen, en promedio, más años de educación, pero cuando se revisa en el agregado cómo le va a los estudiantes caribeños en las pruebas Saber Pro y Saber TyT, se encuentra que estos estudiantes tienen mayor cantidad de respuestas incorrectas en lectura crítica, lo que puede reflejar menor calidad de la educación que reciben. 

Por último, la estimación de la Curva de Beveridge apunta a que hay más ineficiencias en el emparejamiento entre la oferta y la demanda de trabajo en la región Caribe que en otras regiones del país, lo cual conlleva a un menor dinamismo del mercado laboral regional. 

Por último, el estudio concluye que es necesaria una agenda de trabajo futura que busque fortalecer tres frentes: evaluar la pertinencia y calidad de la educación superior a través de la confrontación de la demanda por competencias y habilidades que requiere el mercado laboral con la oferta de programas del sector educativo, fortalecer la formación técnica y tecnológica del país que permita responder de manera rápida y no en un horizonte de 4  a 5 años a las necesidades de habilidades específicas que requiera el sector productivo, y por último, diseñar políticas laborales con un enfoque sectorial y local para responder a la estructura productiva de cada ciudad.