Borradores de Economía - Consumo de los hogares en Colombia: un enfoque de cointegración no lineal

Borradores de Economia
Número: 
1346
Publicado: 
Authors:
Carlos Esteban Posadae
Clasificación JEL: 
E21, E27
Palabras clave: 
Consumo de los hogares, No linealidades, Restricciones de liquidez, Ahorro precautelativo, Remesas, Envejecimiento de la población
Resumen: 

Este articulo analiza los determinantes de corto y largo plazo del consumo de los hogares en Colombia utilizando datos mensuales de abril de 2003 a junio de 2022. Estimamos modelos de rezagos distribuidos autorregresivos no lineales (NARDL) para examinar las respuestas asimétricas de largo plazo del consumo ante cambios positivos y negativos en el ingreso corriente y en la tasa de interés. El consumo se mide mediante el índice de comercio al por menor que excluye vehículos automotores y combustibles. Encontramos una relación de cointegración que vincula el consumo con el ingreso corriente (aproximado por el Indicador de Situación Económica, ESI), las remesas, el crédito de consumo y la tasa de interés del crédito de consumo. En el corto plazo, la confianza del consumidor y la composición etaria de la población también desempeñan un papel significativo en la dinámica del consumo. Las estimaciones revelan asimetrías pronunciadas de largo plazo: los incrementos del ingreso generan propensiones a consumir en el largo plazo aproximadamente 25 por ciento mayores que las asociadas a caídas del ingreso, mientras que las reducciones de la tasa de interés inducen respuestas de largo plazo casi 188 por ciento mayores (en magnitud) que los aumentos de la tasa. Estos patrones son coherentes con la presencia de restricciones de liquidez; además, la asimetría impulsada por el ingreso corriente presenta un ajuste superior —según criterios estándar de comparación de modelos— frente a la asimetría asociada a la tasa de interés. La asociación negativa entre envejecimiento de la población y consumo es difícil de conciliar con un modelo de ciclo de vida de referencia dadas las fricciones en el mercado de crédito. Asimismo, subraya la necesidad de anticipar presiones a la baja sobre la demanda agregada a medida que avanza el envejecimiento poblacional.

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Enfoque

Empleando técnicas de cointegración no lineales, este artículo estudia los determinantes de corto y largo plazos del consumo de los hogares entre 2003 y 2022. Como proxy del consumo se utilizan los índices de comercio al por menor sin combustibles ni vehículos publicados mensualmente por el DANE. Entre los factores que explican el comportamiento del consumo están el ingreso corriente, que para nuestro caso es el Indicador de la Situación Económica, ISE, las tasas de interés, el crédito de consumo, las remesas, el índice de confianza del consumidor e indicadores demográficos correspondientes al envejecimiento de la población.

Contribución

Pese a representar cerca del 75% del PIB, el consumo de los hogares es, curiosamente, una variable relativamente poco estudiada en Colombia. Este trabajo contribuye a ampliar el conocimiento que tenemos sobre el gasto en consumo de los hogares. Para ello, analiza si las respuestas del consumo a variaciones positivas o negativas del ingreso corriente son diferentes; de igual manera sucede con las variaciones de las tasas de interés y las remesas. El artículo propone como tema de discusión, hallazgos que sugieren que dichas respuestas son asimétricas, fundamentalmente al ingreso corriente y las tasas de interés, lo que podría ser coherente con la existencia de restricciones de liquidez

Los incrementos del ingreso corriente generan propensiones a consumir aproximadamente 25% mayores que las asociadas con caídas del ingreso, mientras que las reducciones de las tasas de interés inducen respuestas de largo plazo casi 188% mayores que los aumentos. Estos patrones son coherentes con la presencia de restricciones de liquidez.

Resultados

Las estimaciones revelan importantes asimetrías de largo plazo: los incrementos del ingreso corriente generan propensiones a consumir aproximadamente 25% mayores que las asociadas con caídas del ingreso, mientras que las reducciones de las tasas de interés inducen respuestas de largo plazo casi 188% mayores que los aumentos. Las remesas y el crédito de consumo también son impulsores del consumo de los hogares en el largo plazo. La confianza del consumidor y la composición etaria de la población desempeñan un papel significativo en la dinámica del consumo en el corto plazo. El primer lugar, el signo y la significancia estadística del coeficiente correspondiente al índice de confianza del consumidor son consistentes con la interpretación de que una mayor confianza representa una menor incertidumbre percibida por los consumidores asociada con el comportamiento actual y futuro de tasas de interés, precios de la vivienda, disponibilidad de crédito, expectativas de crecimiento, etc. Esta incertidumbre es, por lo tanto, distinta de la asociada al ingreso, que da lugar al ahorro precautelativo, de la cual no encontramos evidencia ya que cuando el ingreso aumenta de forma persistente, la respuesta del consumo a largo plazo es cercana a 1 lo cual sugiere que el gasto no se atenúa ante eventuales caídas del ingreso futuro. Este es un tema que debemos seguir estudiando. En segundo lugar, el hecho de que las estimaciones vinculadas al envejecimiento poblacional sean negativas y estadísticamente significativas no son compatibles con el modelo de ciclo de vida que supone que, en un mercado de capitales sin fricciones, el consumo debe ser suave a lo largo de la vida. Sin embargo, si nos tomamos en serio las restricciones de liquidez reportadas antes, este resultado no debería sorprendernos máxime si se tiene en cuenta la disminución de los ingresos al momento de la jubilación en un país como Colombia, donde la persistente informalidad laboral limita la cobertura de pensiones a una pequeña fracción de la población. Este hallazgo subraya la necesidad de anticipar efectos en la demanda agregada a medida que avanza el envejecimiento poblacional.