La credibilidad de la política anti-inflacionaria

Borradores de Economia
Number: 
66
Published: 
Classification JEL: 
E31, E42, E52
Keywords: 
Human capital agglomeration, Social returns, Private returns, Externalities, Uncertainty, Fiscal policy

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Juliana Jaramillo-Echeverri, Karina Acosta, Olga Lucia Acosta Navarro, Oscar Iván Ávila-Montealegre, Jhorland Ayala-García, Jaime Bonet-Morón, Jesus Botero, Luz A. Flórez, Daniela Gallo, Luis Armando Galvis-Aponte, Karelys Guzmán-Finol, Eduardo A. Haddad, Ana María Iregui-Bohórquez, David Camilo López-Valenzuela, Ligia Alba Melo-Becerra, Juan J. Ospina-Tejeiro, Andrea Otero-Cortés, Julian A. Parra-Polania, Gerson Javier Pérez-Valbuena, José Pulido, María Teresa Ramírez-Giraldo, Mario A. Ramos-Veloza, Charles Rahal, Jorge Leonardo Rodríguez-Arenas, Shadia Zardibia
Camilo Bohorquez-Penuela, Leonardo Bonilla-Mejía, Anabelle Couleau, Alexánder Almeida

En Colombia las inflaciones de los últimos decenios y la actual no han sido bajas, como es bien sabido, y han dado lugar, por tanto, a un sinnúmero de investigaciones sobre las causas, consecuencias y diversos aspectos de la inflación. La siguiente nota sólo aspira a ofrecer un entendimiento más detallado de uno de los aspectos de la inflación y referido a la economía política positiva de sus causas y trayectoria temporal. Desde el punto de vista teórico lo que sigue no es novedoso; se trata simplemente de una adaptación y aplicación del modelo de inflación de Barro y Gordon (1) con algunos cálculos para el caso colombiano. El énfasis del documento yace en tres aspectos del problema asociado a la determinación de la tasa de inflación y a la reducción de su nivel: a. La longitud del horizonte de las autoridades económicas; b. La ponderación asignada al objetivo anti-inflacionario frente a otros objetivos y c. La naturaleza de las expectativas de los agentes privados. Según el modelo, estas consideraciones son esenciales para entender las magnitudes y trayectoria temporal de la inflación y el grado de credibilidad que los agentes privados puedan otorgarle a un programa anti-inflacionario. Como quedará claro, el modelo no le quita validez a muchas interpretaciones ya bien conocidas de la inflación que hacen hincapié en otros aspectos; pero si pueden servir, entre otras cosas, para darles nueva o mayor luz. (1) Barro 1990, cap. 3. Una adaptación a economías abiertas (o semi-abiertas) se encuentra en Gavazzi y pagano (1988, citado por Junguito y Vargas 1996).